


Las celebridades siempre han tendido a rodearse de gente anónima. Así en caso de catástrofe su cuerpo se encontrará con una multitud de víctimas a su alrededor y parte de su aura recaerá sobre estas.

Gracias a su fama, la catástrofe permanecerá un poco más en la historia pero no siempre es así. Por ejemplo, el destino le jugó una mala pasada a Dumont d'Urville, explorador del siglo XIX al que se le debe entre otras cosas el descubrimiento de la Venus de Milo y la primera expedición al Antártico. Este navegante que podría haber muerto heroicamente entre icebergs y tempestades, falleció en las afueras de París, en la primera catástrofe de la historia ferroviaria, la del tren Paris-Versailles, en 1842.

Algunas muertes estúpidas son muy conocidas, como la de la bailarina americana Isadora Duncan (1927), estrangulada por su bufanda que se había quedado enganchada entre los radios de la rueda de su coche; o la del presidente francés Félix Faure en brazos de una prostituta (1899); o la del cardenal Daniélou (1974) muerto en idénticas circunstancias.

Hay otras muertes menos conocidas, como la del compositor Jean-Baptiste Lully.
Éste estaba dirigiendo su orquesta marcando el ritmo con su batuta. En aquella época (1687) la batuta del director de orquesta era un pesado bastón con el que se golpeaba el suelo. En un fragmento difícil, Lully se enfadó tanto con sus músicos y golpeó el suelo con tanta furia que en su arrebato de cólera se golpeó el pie con el bastón, se le infectó, se le engangrenó y la broma lo llevó a la tumba.

Algunos, muy pocos, mueren en el frente, pero a otros el destino les reserva curiosas muertes: tal es el caso del general Patton. Este impetuoso general americano cuyos tanques habían librado a Europa de los invasores nazis, fue un combatiente que se enfrentaba a la muerte, que había escapado a los ataques de los panzers mientras llevaba sus tropas de Sicilia a Elba, murió en un accidente de coche en el que no respetó la prioridad, con la guerra apenas acabada (1945).

Los famosos tienen derecho a veces a muertes horrorosas, que además son siempre más horribles que en el caso de los ciudadanos de a pie.


Pero hay muertes aún más ridículas, como la del dramaturgo Tennessee Williams, muerto en 1983 al tragarse el tapón de un tubo de medicamentos que intentaba abrir. Lo mejor para las celebridades es el suicidio. Esa es la razón por la cual muchos eligen esta forma de morir: se puede elegir la forma, el momento, el lugar y en ocasiones hasta la vestimenta, aunque a veces se elija mal.


Las consecuencias: para uno prisión por homicidio involuntario, para la otra muerte por hemorragia cerebral.
Hay mil formas de morir: valientemente, anonimamente, de muerte natural, accidentalmente... pero de todas, la manera mas tonta de morir es la que menos te esperas y mas te sorprende.
La muerte, a veces es tan caprichosa, que se pasa muchos pueblos, he aqui por último, otro ejemplo real que puede parecer el suicidio de algún personaje de dibujos animados:
En Francia, Jacques LeFevrier quiso asegurar bien la manera de suicidarse.
Se fue a la cima de un acantilado y se ató un nudo alrededor del cuello con una soga.
Anudó la otra extremidad de la soga a una roca grande. Bebió veneno y se incendió la ropa. Hasta trató de dispararse al último momento.
Todo esto para querer morir, pues ese era su deseo
Saltó del precipicio y en el mismo momento que caia se disparó . La bala, que no lo tocó, fortuitamente cortó la soga sobre él.
Libre de la amenaza de ahorcarse, cayó al mar.
El repentino zambullido en el agua extinguió las llamas y le hizo vomitar el veneno. Un pescador que pasaba por ahi lo sacó del agua y lo llevó a un hospital, donde murió... de hipotermia
"Lectores y lectoras desconocidos... Sigan siéndolo, al menos morirán tranquilos".
5 comentarios:
Jajaaja que bueno! este artículo me ha gustado mucho, desconocía cómo murieron varios de los que citas.
Feliz Año, que todo siga igual ;)
Lo último parece más bien un chiste. Quizás te gustaría poner también la muerte de Lord Byron en Grecia el mismo día que, siendo recibido como un héroe, se iba a poner al frente de las tropas griegas, en guerra contra el invasor turco. Murió de pulmonía.
El último caso parece un chiste, pero bueno. Quizás te has olvidado de Lord Byron, que también tuvo una muerte muy oportuna... Felicidades por el blog.
Qué curiosa la última muerte. Tengo por ahí un reportaje en una revista sobre muertes absurdas. Si quieres hacer una 2º parte de tu artículo, dímelo y te lo paso.
Bueno, ya que estamos aquí reunidos podríamos comenzar a hablar de la "red blogera de la provocación", idea de PalmZ, quien parece tener auténtica obsesión por destrozar parapsicólogos, jajajajaj
King, la página está muy bien. Te incluyo en mi blog.
Un saludo
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